LUIS FERNÁNDEZ

Tras estudiar Bellas Artes, ( 1976-1981), comenzó a experimentar con materiales poco habituales en pintura como el esparto, el cartón o la escayola. Es así como sus cuadros se convierten en relieves.


El mundo, al igual que la vida y el arte, son cambiantes e imprevisibles y Luis Fernández no sólo es consciente de ello, sino que utiliza esta inevitable mutabilidad en la producción de sus obras: no planea el resultado final sino que deja que sean los materiales y quienes determinen dicho resultado.

Su leit motiv es la experimentación: sus obras no surgen a partir de una idea sino a partir de un material. La técnica es el vehículo de la expresión del artista, un artista afín al expresionismo, que no busca un mero registro de la realidad sino plasmar su visión personal del mundo mediante sus obras.

Es así como el caos y el orden se convierten en el eje de su expresión artística. El uso de contrarios es el hilo conductor de su obra: concavo-convexo, claros y oscuros, superficies planas y rugosas; materiales sólidos y líquidos. De la misma forma que un ingeniero aplica sus conocimientos en la industria, Luis Fernández aplica sus técnicas de producción a sus diferentes formas de expresión artística; es la ingeniería del arte.